ALGO MÁS QUE FÚTBOL
Al final lo conseguimos. Lo necesitábamos. Nuestra selección de fútbol se proclamó campeona del mundo en Sudáfrica. Después de una primera fase irregular, tras muchos minutos de nervios, pasaron por nuestro juego Portugal, Paraguay y Alemania, ganando a todos por la mínima, hasta plantarnos en la gran final contra Holanda. Ya habíamos llegado a lo más grande, habíamos conseguido llegar lo más lejos en nuestra historia futbolística, jugar una final del campeonato del mundo.
El país se movilizó para no perderse este acontecimiento. En cualquier lugar se hacían los preparativos para ver este gran partido. ¡Y qué partido! ¡Qué tensión! Los de Del Bosque comenzaron con nuestro juego habitual; Holanda intentó romper el ritmo dando patadas, algunas de expulsión y los minutos pasaban y no había goles. Llegó el final del partido y seguimos igualados a cero. En la prórroga, cuando quedaba un suspiro para el final y todos pensábamos en los penaltis, llegó la exaltación, llegó el gol de Iniesta. Una jugada que quedará en nuestra retina y que volveremos a ver –más veces aún- en repetidas ocasiones.










