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EDITORIAL 106

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ALGO MÁS QUE FÚTBOL

 

Al final lo conseguimos. Lo necesitábamos. Nuestra selección de fútbol se proclamó campeona del mundo en Sudáfrica. Después de una primera fase irregular, tras muchos minutos de nervios, pasaron por nuestro juego Portugal, Paraguay y Alemania, ganando a todos por la mínima, hasta plantarnos en la gran final contra Holanda. Ya habíamos llegado a lo más grande, habíamos conseguido llegar lo más lejos en nuestra historia futbolística, jugar una final del campeonato del mundo.

 

El país se movilizó para no perderse este acontecimiento. En cualquier lugar se hacían los preparativos para ver este gran partido. ¡Y qué partido! ¡Qué tensión! Los de Del Bosque comenzaron con nuestro juego habitual; Holanda intentó romper el ritmo dando patadas, algunas de expulsión y los minutos pasaban y no había goles. Llegó el final del partido y seguimos igualados a cero. En la prórroga, cuando quedaba un suspiro para el final y todos pensábamos en los penaltis, llegó la exaltación, llegó el gol de Iniesta. Una jugada que quedará en nuestra retina y que volveremos a ver –más veces aún- en repetidas ocasiones.

 

Es la crónica resumida del mundial. Pero este acontecimiento histórico va más allá de lo meramente deportivo, supone algo más que un juego. Trasciende a todos los ámbitos de la sociedad. Por un lado, está la aportación social que puede dar este grupo de deportistas hacia la juventud en cuanto a que se vean reflejados en valores que a veces se han perdido o pasan desapercibidos. Los futbolistas de la selección representan los mejores valores de una sociedad como compañerismo, trabajo en equipo, esfuerzo, constancia, juego limpio... Quizás esto sea un topicazo, pero es lo que se ve desde fuera en esta generación de deportistas, no sólo de futbolistas sino en otros deportes como los Nadal, Gasol, Pedrosa, Alonso,... y compañía. Quizás simplemente es que todo vaya bien cuando se gana y habría que valorarlos también en las derrotas o en los fracasos. Aunque también nos lo han demostrado.

 

Por otro lado, este triunfo deportivo supone una de las mayores alegrías colectivas para una sociedad que necesitaba un refuerzo positivo. Tras el gol de Iniesta, España fue un estallido de alegría, de abrazos, de besos, una descarga de júbilo desatada. Después de tantas malas noticias económicas, del pesimismo que se va apoderando de la sociedad, necesitábamos un acontecimiento como éste. Durante varios días seguidos se veía en la gente otra expresión, reflejo de la alegría vivida. La prueba estuvo en los miles de personas que se lanzaron a las calles del país al finalizar el partido. Y sobre todo al día siguiente en la celebración en Madrid: miles y miles de seguidores querían ver a sus ídolos al grito de “Soy español”.

 

La selección española de fútbol también nos ha dado sensación de unidad. Aunque este término tiene connotaciones nacionalistas –en un sentido  u otro- que a muchos no les gustan, en verdad el fútbol nos ha unido como una nación que somos, como miembros de un mismo territorio que defendemos en este caso con el deporte. A pesar de nuestros sentimientos regionales o locales, tenemos que tener en cuenta que hay más cosas que nos unen, que las que nos separan –aunque algunos se empeñen en destacar más las diferencias. Y ha tenido que ser el fútbol el que nos recuerde esta unión, empezando porque los propios futbolistas pertenecen a comunidades distintas. En cualquier ciudad de España impresionaba ver a la gente con la alegría que “la roja” nos había dado.

Por último, el fútbol incide directa o indirectamente en la economía de un país, según dicen los doctos en la materia. Los futbolistas van a recibir un dinero –se dice cerca a los seiscientos mil euros por camiseta- que para muchos parece demasiado. Los dirigentes de la Federación han aclarado que ese dinero prometido no pertenece a las arcas del Estado, sino que son las empresas patrocinadoras las que sufragan estas “primas”. Después se ha dicho que una parte de ese dinero lo pagamos entre todos y la otra parte por los patrocinadores. ¡Cómo no se habían pagado “primas” de este tipo en otras ocasiones, no tenemos costumbre! De cualquier manera un “pico” se lo llevará la Hacienda pública y algo nos tocará a todos.

 

Los economistas también predicen que este triunfo incidirá de manera positiva en la economía ya que aumentará el consumo y se reflejará en una recuperación de los indicadores económicos. Ya veremos. Lo que todos esperamos es que si esas predicciones se cumplen, no sean flor de un día y sirvan para darnos impulso hacia una aceleración en cuanto a la recuperación de la confianza en los mercados económicos, los datos del paro, etc.

Actualizado ( Domingo, 25 de Julio de 2010 23:49 )  

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