En el artículo del número anterior, describíamos la situación financiera que tenemos y cuáles habían sido las causas que la habían motivado. Ahora nos adentraremos en las soluciones que se están dando, cuál es la situación particular de España y cómo se ha trasladado el problema financiero a la economía real.
El primer intento de rescate de la situación fue intentado por la Administración Bush, con un plan para inyectar unos 700.000 millones de dólares en los mercados financieros, comprando activos tóxicos de los bancos, para devolver la confianza a los mercados ante la situación que se había creado con el desplome de entidades financieras, sin embargo este plan no surtió los efectos deseados, y los mercados reaccionaron ante él con nuevos desplomes, la crisis era mundial y se había extendido por todas la economías, por lo que se llegó al convencimiento de que era necesaria una respuesta global y coordinada de todas las economías desarrolladas. La idea que se impuso fue la del gobierno británico, se entró en el capital de los bancos en problemas, llevando así un proceso de nacionalización, de tal forma que se produjo esta entrada del Estado en el capital privado para su rescate, incluso EEUU, defensor del liberalismo, llevó a cabo esta política intervencionista.
Se abandonó la idea inicial de comprar activos “malos” de los bancos, y se optó por entrar en su capital, comprando sus activos con máxima garantía y a su vez se inyectó liquidez en empresas destinadas a financiar la compra con tarjetas de crédito y financieras de automóviles para tratar de alentar el consumo.