Como seguidor de nuestro equipo de futbol de toda la vida, desde que mi padre de pequeñito nos llevaba a mí y a mis hermanos, tengo que decir que aún guardo en la retina aquellos partidos en el campo de tierra, donde cada vez que llovía se convertía el terreno en un lodazal y, a pesar de todo, tantos buenos ratos y, por qué no decirlo, a veces malos, hemos pasado los aficionados a La Roda C.F.
Con el paso de los años y a pesar de llegar mucho más tarde que otras poblaciones similares o incluso más pequeñas a tener instalaciones, el añorado campo de césped fue una realidad y pasamos a disfrutar de un verde estupendo.
A pesar de posteriores reformas y para mi opinión continuos remiendos en el arreglo del municipal rodense, tengo que decir que es una pena que nuestro campo de fútbol, contando con uno de los mejores césped de toda la comunidad, lamentablemente no se vea acompañado de lo que rodea al propio terreno. Me explico. Después de las dos primeras jornadas ha quedado demostrado que hay ciertas cosas mejorables, todo ello sin menospreciar las nuevas taquillas y aseos que han quedado de categoría, pero insisto en que como en muchas otras instalaciones deportivas no se han acometido las reformas de una manera más grande e integral y que conste que no me estoy refiriendo a todo el complejo polideportivo sino al propio campo de fútbol y gradas.