Perdone, Majestad…
Y por eso he mandado construir esta tabla redonda que nos servirá de mesa para nuestras reuniones. Cuando nos sentemos aquí a debatir las cuestiones de Camelot, todos valdremos lo mismo, nos olvidaremos de nuestros cargos y todas las opiniones serán valoradas de la misma manera. Yo ya no seré el rey, simplemente seré uno más, un caballero corriente y moliente, un noblecillo o infanzón de tres al cuarto. Como vosotros. Fijaos que incluso he llamado a Lanzarote para que se siente también con nosotros a pesar de los rumores que van circulando por el reino que si Lanzarote esto, que si Lanzarote aquello, que si Lanzarote trepa hasta una ventana de la torre sur cuando el rey está de viaje y se acuesta con la reina Ginebra a la que, por otro lado, no tiene que forzar en exceso. Y lo he llamado. Porque no quiero rencores, ni rencillas personales cuando se debatan los asuntos del reino.
Del mismo modo, nadie podrá llevar su espada en el cinto, las dejaremos encima de la mesa como símbolo de que en nuestros debates regirá la paz, el respeto mutuo, el buen tono y la cordialidad. Recordad que somos los referentes del pueblo, un espejo donde mirarse…
“Perdone, Majestad, pero es que usted todavía no ha dejado la suya…”






n el futuro ejercicio. Sin embargo este año se van a producir importantes modificaciones que van más allá de recortar o incluir alguna deducción o bonificación.



